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Psicología para adultos

A lo largo de nuestra vida podemos vivir situaciones que pueden afectar a nuestras emociones, situándonos en una dinámica que nos hace sufrir y que no nos deja disfrutar del día a día. Estas emociones se hacen difíciles de gestionar y nos pueden hacer sufrir desequilibrios que si se tratan en sus inicios generalmente se resuelven e incluso ayudan a las personas a ser más fuertes y ampliar sus estrategias de afrontamiento

¿Cómo trabajamos en CIM?

Realizamos una primera sesión para conocer el motivo de la visita y los aspectos más relevantes de la historia del paciente.

Mediante las entrevistas y las diferentes pruebas, realizamos un estudio completo para obtener el diagnóstico.

Se comunican los resultados de la valoración, se proporcionan orientaciones al respecto y se propone un plan de intervención.

Partiendo de una orientación psicológica cognitivo-conductual, se trabaja semanalmente con la persona terapeuta siguiendo un tratamiento dinámico y creado a medida según las necesidades de la persona.

De forma mensual se constatará si se han conseguido los objetivos y se procederá a dar el alta al paciente.

Qué hacemos

La terapia cognitivo-estratégica consiste en detectar las distorsiones interpretativas del mundo que nos rodea y que nos hacen sentir mal, y aprender a canalizar y gestionar las emociones que estas nos generan.

Cambiando los sistemas de interpretación de la realidad modificaremos el impacto de las emociones y nuestra conducta. En este trabajo es muy importante la participación activa tanto del terapeuta como del paciente. Es necesaria una interacción constante para detectar estos pensamientos distorsionados, falsas creencias, formas erróneas de gestión y afrontamiento para así ir introduciendo las pautas y estrategias con el objetivo de que estas se interioricen y formen parte del equipaje que me facilite activar las diferentes herramientas propuestas.

Cuándo ir al psicólogo clínico

Cuando sentimos que no somos felices, observamos un cambio y no estamos entendiendo lo que está pasando. El trabajo del psicólogo será entender la dinámica que causa estos problemas y la de generar una de nueva en la que  la persona encuentre un equilibrio emocional interno.

El afrontamiento de nuevas situaciones en nuestras vidas pueden hacer que las estrategias que hasta el momento habían funcionado dejen de hacerlo y el cuerpo físico y/o psíquico expresen cierto malestar. El afrontamiento a partir de un exceso de ansiedad, inseguridad, miedo o tristeza acaba pasando factura y lo puede hacer de varias formas. Es importante detectar y atender estos funcionamientos perjudiciales que nos hacen sufrir, como el  nacimiento de un niño, momentos de alteraciones a nivel laboral, adopciones, separaciones, intervenciones quirúrgicas, enfermedades crónicas o alergias.

Dificultades y trastornos

Control de los impulsos

Peleas constantes, denuncias policiales, dificultad al mantener las relaciones personales y laborales.

Estado de ánimo

Alteraciones del sueño, baja autoestima, pérdida de la atención y concentración, embotamiento, pérdida del interés y poca energía.

Psicomatización

Dolores musculoesqueléticos, problemas dermatológicos, psoriasis, fibromialgia, fatiga crónica, alergias, asma.

Ansiedad

Fobias, agorafobia, claustrofobia, obsesiones, rituales, crisis de ansiedad

Trastornos de alimentación

Anorexia, bulimia.

Alteraciones del sueño

Insomnio, hipersomnia, mal humor y poca paciencia, fatiga.

Hiperactividad

Baja autoestima, inestabilidad emocional.

Problemas de pareja

Aprender a comunicarse con los demás, separación o divorcio, crianza de los hijos.

Adicciones

Patología dual, redes sociales, ludopatía, juegos, compras compulsivas, drogadicción, alcoholismo.