Las familias afectadas por Dana han vivido una situación traumática de carácter grave y la mayoría de la población está en “modo” supervivencia. Algunas personas han perdido a seres queridos y todas las posesiones que conformaban su vida: la casa, la ropa, el coche, los negocios…

 

¿Qué hacer en una situación catastrófica para intentar preservar nuestra salud mental y la de nuestros hijos e hijas?

 

¿Qué podemos hacer como adultos como autoayuda?

 

Orientaciones para ayudar a niños, niñas y adolescentes:

Hagamos lo que podemos, seamos compasivos con nosotros mismos.

Los niños y adolescentes también han perdido muchos su hogar, su escuela. Además algunos de ellos pueden haber perdido a un ser querido.

Muchos adolescentes han perdido su cueva, las pertenencias que les daban estructura y seguridad y además de su hogar.

También han perdido su rutina, el encuentro diario con sus compañeros y amigos; en algunos sitios no tienen conexión a internet.

Esperamos que muy pronto pueda reanudar sus vidas y que Dana se convierta en un recuerdo. El recuerdo de una experiencia intensa, pero que lleva el calor de los cientos y miles de personas que se han volcado para ayudar a los necesitados.

Mercedes Soler Soriano

Psicóloga Infanto-Juvenil